Los avances en la lucha contra el cáncer son cada mayores gracias a los esfuerzos de la comunidad científica por conseguir que los pacientes puedan afrontar los tratamientos con un mayor nivel de calidad de vida.

El paciente oncológico se enfrenta a un proceso médico complejo que suele tener consecuencias directas en la boca. Para evitarlas es fundamental seguir un programa de preparación oral de cara a superar esta etapa en las mejores condiciones posibles.

En primer lugar, es fundamental concienciarse de la importancia de tener una boca sana y cuidar la alimentación ya que el paciente estará más fuerte y tolerará mejor el tratamiento y sus efectos secundarios.

 

Alteración del gusto

Una de las consecuencias más comunes durante el tratamiento con quimioterapia es la alteración del gusto que se produce por el daño directo que tienen las papilas gustativas situadas en la lengua y el paladar. Los pacientes perciben una disminución en el sabor de determinadas comidas y un gusto metálico o amargo sobre todo con los alimentos ricos en proteínas como la carne y el pescado. Esto puede llevar a dejar de disfrutar de la comida o que incluso pueda resultar desagradable, contribuyendo a la falta de apetito y pérdida de peso.

En este caso, nuestro consejo es preparar las comidas con buen aspecto y olor agradable, utilizar condimentos suaves en su preparación, realizar enjuagues antes de comer y sustituir los cubiertos habituales por unos de plástico, en el caso de que se perciba el sabor metálico. Por lo general, este síntoma desaparece semanas después de finalizar el tratamiento.

 

Mucositis

La alteración más frecuente de la boca durante el tratamiento oncológico es la inflamación de la mucosa (mucositos) acompañada de llagas o úlceras que en ocasiones pueden sangrar e infectarse. Las células de la mucosa se dividen de forma rápida por lo que son muy sensibles a los efectos de la quimioterapia, pudiendo aparecer este tipo de alteraciones. La boca es una zona del cuerpo con un nivel elevado de bacterias y hongos. Cuando la mucosa está alterada y se destruye, se infecta con facilidad y su curación resulta difícil, favoreciendo el paso de bacterias a la sangre, lo que puede provocar infecciones, sobre todo si el paciente tiene las defensas disminuidas. Suele aparecer de 7 a 10 días después de iniciar la quimioterapia y generalmente, si no existe infección, mejora al cabo de 1 o 2 semanas.

A continuación, te ofrecemos una serie de consejos para evitar que aparezca la mucositis:

tabla mucositis 1

tabla mucositis 1

 

Por último, os ofrecemos una serie de consejos útiles generales para poner en práctica ANTES de empezar el tratamiento como son:

tabla consejos generales

tabla consejos generales

Como conclusiones finales, queremos señalar que los efectos secundarios que puedes manifestar como consecuencia de la quimioterapia dependen del tratamiento que recibas, la duración y el estado de salud general y pueden diferir entre pacientes que reciben el mismo tratamiento. Es importante informar al médico y a la enfermera de oncología acerca de los efectos secundarios porque ellos te ayudarán a encontrar la mejor forma de paliarlo.

¡Actitud positiva!

Una parte fundamental del proceso oncológico es la actitud positiva, tanto de los familiares como del paciente, al que le será de gran ayuda conocer que existen tratamientos paliativos que contribuyen a reducir los efectos secundarios provocados por la medicación.